Aprender

Descubrí cómo es un buen día
cuando amanecí contigo.
Supe a qué sabían las lágrimas
cuando por ti, me oí llorando.
Aprendí a sonreír
cuando me diste razones para hacerlo.
Aprendí a extrañar
cuando en la madrugada,
sentí que me faltabas.
Descubrí qué es la devoción
cuando por ti, me vi rezando.

Y lo mejor de todo…
Es que nunca se deja de aprender

21 de mayo de 2016

 

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.