
Algo faltaba,
mi cuerpo lo sentía,
algo olvidaba
y ¿qué era? No sabía.
Debía volver atrás,
¿qué había dejado?
¿qué había olvidado?
Tarde fue cuando lo descubrí,
cuando vi mi corazón vacío,
sin sangre y detenido.
Cuando vi mi mente solitaria
con las neuronas bailando alborotadas;
cada una por su lado,
sin conexiones; sin nada.
Se me olvidaron las metas,
se me olvidaron los cumpleaños,
también todas las promesas.
Se me olvidaron los pendientes,
se «me fue» el avión
y me quedé sin autobús.
Se me olvidó mi nombre,
se me olvidó escribir,
se «me fue» dormir…
se «me pasó» sonreír.
Todo lo dejé.
Todo lo perdí,
así, sin pensarlo:
me quedé sin mí.
Se me olvidó desayunar,
se me olvidó cantar…
se «me fue» avisar,
se «me pasó» llamar.
Así como dejé las llaves,
así como perdí mi celular…
Se me olvidó soñar,
se me olvidó sentir;
se me olvidó la vida
por pensar en ti.
México, DF
14 de agosto de 2016
