Mujer devota (Soneto)

Le pedí a Dios ser tu mujer devota;
ser tu amiga cuerda y tu amante loca.
Con puros besos hechos por mi boca
quería poder curar tu alma rota.

Le pedí que en tu ángel me convirtiese
y con mis alas cuidarte constante.
Aunque de ti me encontrase distante,
amarte quería como pudiese.

Le rezaba a través de tus ojos tristes,
me inclinaba ante tu corazón frío,
mientras te regalaba mis tardes grises,

seguidas por tus noches y sus matices.
A veces pienso en ellas y sonrío.
Y entonces agradezco que tú existes.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.