Perdona mis ojos tristes,
perdona mi sonrisa ilegible,
también mi frente seria
y mi cabello enredado.
Perdona mi desorden,
perdona mis descuidos,
también mi poesía,
tan tuya y tan mía.
Perdona mi querer crudo,
perdona mi amor entrópico,
también mis palabras repetidas
y mis mensajes quintuplicados.
Perdona mi soñar loco,
perdona mi caminar raro,
también mi terquedad
vestida de sinceridad.
Perdona mi sentir,
perdona mi llorar,
también mis lágrimas ciegas
y mis hormonas miopes.
Perdona mi silencio,
perdona mi soledad,
también mi devoción
disfrazada de intensidad.
Perdona mi fuerza torpe,
perdóname por ser mujer,
y por nunca preguntarte
si te podía querer.
19 de septiembre de 2016
