La despedida

Llegó la despedida.
No me quieras como amiga.
No te quiero como tu mujer.
Pero somos del mismo polvo,
no renunciemos a él.
Del mismo Padre hijos fuimos,
de ese que nos vio dormidos
cuando aún ni nacíamos,
y que se rió de nosotros
cuando de nuevo,
juntos, nos encontró medio vivos.
Llegó la despedida,
no me recuerdes aquel día.
Desde el que solo somos hermanos,
porque así al mundo vinimos
y no lo podemos mover.
Hermana, no se te olvide.
Hermana, eso sí quiero ser.

Llegó la despedida.
Imagínate que niños somos los dos;
vamos jugar a las escondidas,
si me buscas me encuentras:
¡un-dos-tres por ti!
¡un-dos-tres por mí!
Si te veo en la calle te daré un aventón.
Y si para ti no amanece
te presto un pedazo de sol.

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