El himno de mi vida

Hay una canción que me ha acompañado en todos mis viajes desde hace más de 20 años. He cambiado de todo: de trabajo, de país, de carrera, de religión, de vida… para después andar en círculos y volver a lo mismo. Pero la canción que ha estado conmigo en todas mis decisiones ha sido siempre la misma. 

No es la melodía más famosa, ni la letra más célebre, de hecho ha estado opacada por grandes éxitos del mismo grupo que la trajo al mundo: Mocedades. Mucho se habla de “Eres tú” o de “Tómame o déjame” pero poco de esta canción que marcó un antes y un después, al menos en mí.

Empieza así: “Con sombrero de ala ancha y un clavel en la solapa… un Don Juan se hizo a la mar. Con la tierra a sus espaldas, la aventura en su mirada, su guitarra y un cantar:

¡oh marinera!”. Ante estos versos me pongo de pie, son una oda a la aventura, a tomar el riesgo, a dejar lo conocido y embarcarse hacia cosas nuevas. Me recuerda un poco a mi padre y la parte de él que aún vive en mí, aunque ahora bajo mis propias reglas. 

“De su capa hizo un poncho, de su guitarra un charango, de su tierra otra más”. Esto me dice que en la vida hay que andar simple, con lo menos posible, pues así es más fácil moverse de aquí para allá, sin cosas que nos aten y limiten. 

“Eres la otra España, la que huele a caña, tabaco y brea. Eres la perezosa, la de piel dorada

la marinera.” 

“Entre notas de guitarra, les hablaba de su tierra, de un clavel, y de un balcón. Donde aún llora una niña esperando a aquel que un día se olvidó decirle adiós”. Y así es como he ido por la vida, a veces sin despedirme, jamás con la intención de olvidar a nadie, sólo de seguir adelante. De la gente que he dejado hablo siempre bien, es ahora parte de mi historia, de mis historias. Y sí, algún día volveré con todas esas personas, pero no para decirles adiós sino hola de nuevo, para tener algo nuevo que contar en mi siguiente viaje. 

Los querré mucho siempre, el mundo es pequeño, la existencia es corta, nos encontraremos muchas veces, quizás en esta vida, a lo mejor en otra… no creo en la reencarnación pero sí en que esta vida se compone por muchas microvidas donde nos toca compartir nave con la gente que Dios nos pone, a veces siendo capitán, otras grumete, y quizás de vez en cuando ir de polizón sin que nadie se de cuenta de que vamos en el mismo barco. 

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