#Personajes: Lise Meitner: la física que nunca perdió su humanidad

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¿Alguien sabe quién descubrió la fisión nuclear? Sé que muchos responderán que Albert Einstein, otros mencionarán Marie o Pierre Curie, tal vez algún otro zonzo dirá que Rutherford, y otros más se quedarán en silencio por un instante antes de reconocer que ni saben, ni les importa, ni tienen idea de qué es la mentada fisión nuclear.

Para los que no tienen el antecedente, la fisión nuclear es un fenómeno que produce una poderosa energía derivada de la ruptura de los átomos al ser bombardeados por neutrones, y su descubrimiento marcó el camino que segurían los avances de la física del Siglo XX. Sin embargo, este hallazgo tan importante fue traído a la luz por alguien que hasta la fecha sigue escondida tras el oscuro e injusto manto del anonimato, se trata de un misterioso científico que nunca ganó un Premio Nobel y que está fuera de los libros de Física comunes, apenas aparece – y sólo de vez en cuando- en enciclopedias especializadas. ¿Hay razones que justifiquen esta injusticia? Por supuesto: ser judía entre colaboradores pro nazis, ser mujer y trabajar para una ciencia dominada por hombres, ser pacifista en un mundo desdeñado por la guerra, y sobre todo, ser humilde dentro de una humanidad gobernada por el ego. Se llamaba Lise Meitner.

Lise Meitner es un ejemplo de humildad y perseverancia: dedicó 30 años de su vida a trabajar en el experimento que la llevaría a descubrir la fisión nuclar; se trata de una mujer que prefirió aceptar la injusticia del anonimato y renunciar a la fama que le habría dado trabajar en el Proyecto Manhattan, al cual fue invitada y rechazó participar. Ella siempre se rehusó a trabajar en la búsqueda de la bomba atómica a pesar de haber sido víctima del antisemitistmo de la Alemania Nazi: ser judía fue la condición que la obligó a dejar su laboratorio y a su colaborador, Otto Hahn, quien por ser partidario del nazismo, no la invitó a compartir con ella el premio Nobel que recibió gracias a su trabajo (algo que yo llamaría gandallismo organizado nivel PRO).

¿Pero quién fue esta tal Meitner? Ella nació en Viena en 1879, cuando Austria formaba parte del Imperio Austrohúngaro. Entró a la Universidad de Viena en 1901 y se doctoró en 1907. Años después emigró a Berlín y se convirtió en alumna de Max Planck; al poco tiempo empezó a investigar la radiactividad con Otto Hahn, quien sería su compa, cuaderno, amigui amigui y demás. Ellos descubrieron el Proactinio en 1918 mientras trabajaban en el laboratorio del Instituto Káiser Guillermo de Química.

Cuando Hitler llegó al poder en 1933, Lise no fue despedida inmediatamente del laboratorio porque la protegía su nacionalidad austriaca y porque los descubrimientos de su equipo la respaldaban muy bien.

Sin embargo, los nazis cada vez tenían más voz en las políticas del instituto donde trabajaba Lise y empezaron a hacerle la vida de cuadritos, por lo que decidió huir a Estocolmo en 1938, pues si se quedaba ahí era muy probable que se la llevaran a un campo de concentración.

En Estocolmo siguió trabajando en pro de la radiactividad, allí tuvo contacto con muchos científicos picudos como Niels Bohr (sí, el creador del modelo atómico) y siguió en contacto con Hahn por medio de cartas diarias.

Sin embargo, Hahn se hizo bien güey al respecto y publicó el descubrimiento en la revista Nature en 1939 sin incluir a Lise como colaboradora, incluso tuvo el descaro de decir que ella había sido incapaz de aportarle algo nuevo tras su partida. ¡Puro choro! ¿Y todo lo que se rifó antes qué? La razón era que Hahn quería quedarse solo con el premio y no meterse en broncas por tener colaboradores judíos ¿cómo iba a meter a un “indeseable” para el nazismo como un co-autor de un avance tan grande para el mundo? Incluso, el conocidísimo término “fisión” fue propuesto por la misma Lise y su sobrino Otto Frish, otro físico con quien trabajó ya estando en Suecia.

En Estocolmo, Lise manejaba un perfil bajo porque a pesar de no estar en Alemania, Suecia estaba aún muy cerca del régimen nazi. En 1943 fue invitada a trabajar en el desarrollo de la bomba atómica, la cual tiene su base en la fisión nuclear: ¡Yo no tengo nada que ver con una bomba! Eso respondió cuando le preguntaron por qué rechazó esta “generosa” oferta. A pesar de no querer entrarle al desarrollo de la bomba, Lise recibió en Estados Unidos el premio Enrico Fermi en 1966.

Cuando terminó la Segunda Guerra, Lise se mudó a Cambridge donde murió sola y pobre a los 90 años de edad sin dejar nada más que sus descubrimientos no bien reconocidos. Fue enterrada en Bramley y sobre su lápida puede leerse un epitafio redactado por Frisch: “Lise Meitner: una física que nunca perdió su humanidad”.

Mientras tanto, Hahn se volvió rico y famoso, quedó como un héroe y como un genio pero nunca mencionó una palabra sobre su relación laboral y científica de Lise. Así somos los humanos… pero supongo que el Cielo le habrá hecho justicia.

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