#DeLaAndreaALaZ: Guajolotear

Guajolotear: De “guajolote”, que a su vez viene del náhuatl “huexólotl” y significa “pavo”, o ave galliforme según la RAE. Dícese de pernoctar en el trabajo, en la casa donde se realiza la fiesta o caer en el hogar de quién se deje sin previo plan.

Desde hace unas semanas quedé con algunos de mis amigos que escribiría sobre el significado de guajolotear, una actividad que yo aprendí bastante bien cuando vivía con las monjas de Acordada 99; una residencia de estudiantes perteneciente a las Religiosas de María Inmaculada. Ahí lo más tarde que se podía llegar era a las 11 pm, por lo que cuando debía salir a fiestas (asunto obligatorio) tenía dos opciones: o irme cuando apenas el desmadre estaba empezando para alcanzar a llegar o quedarme hasta que todo terminara, y guajolotear.

Dicen que los guajolotes son animales que pueden quedarse dormidos donde sea, yo la verdad no sé, pero el caso es que yo sí podía quedarme donde fuera y de ahí salió; la palabra surgió una vez que Jair, un amigo de un amigo, me dijo “Andy, me caes rebien, ¡eres como un guajolote!”, yo me quede con cara “o sea, ¿apenas me conoce y ya me dice que soy como un guajolote?”, pero después me explicó y me dijo “sí, me refiero a que caes donde sea, que no te nos pones de reina”.

A partir de ahí, la palabra “guajolotear” se volvió el término básico de todas las fiestas, ya hasta mi mamá me mandaba mensajes por whats app que decían “hija, cuídate mucho en la fiesta, cuando puedas avísame dónde vas a guajolotear para estar tranquila”, y pues ya a las 2 o 3 de la mañana le escribía “mami, me voy a quedar aquí mismo, en lo que abren el metro”o “mi amiga fulana me ofreció quedarme en su casa y pondrá los chilaquiles de mañana”.

Con esta condición de llegar a las 11 pm, guajolotear se volvió algo no sólo exclusivo de las fiestas, también del trabajo: cuando te dedicas a la publicidad es común seguir trabajando a esa hora, sobre todo cuando cae algún pitch o te atoran por causas desconocidas, y más cuando eres trainee y quieres rifártela lo más que se pueda para demostrar que eres un chingón y te contraten, así que también aplicaba; varias veces tuve que guajolotear por causas laborales.

Guajoloteando he tenido experiencias chidas y no tan chidas, pero gracias a Dios ninguna mala, lo peor que me ha pasado fue una vez que se perdieran mis zapatos y tuve que despertar a medio mundo en la mañana para encontrarlos, pero de ahí en fuera todo bien.

Creo que con esta descripción ya logré que todos sean conocedores del guajoloteo, ahora sólo me queda agradecer a todos aquellos que me han dejado guajolotear en sus hogares, sin ellos escribir esta entrada no hubiera sido posible. ¡Los amo!

 

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