
He visto caer blanco sobre verde,
es diciembre, mas el blanco no es nieve
pues a Cocoyoc el frío no viene,
siempre a mitad del camino se pierde.
Ese blanco cae de los árboles,
son flores con pétalos adherentes,
inmaculados retoños valientes…
Casahuates… Así les llaman siempre.
El pasto los desea con anhelo,
con ansias les espera en diciembre
para observarlos brillar sobre el suelo.
Así es como yo también quiero verte,
te espero tanto como el invierno
por ver a los casahuates se muere.

Qué original escribes, Andrea! Besos
Me gustaMe gusta
Gracias por leerme 🙂 Besos de regreso.
Me gustaMe gusta