Sobre los piojos y las ETS infantiles

Ayer era de esos días en los que neta quisieras que la vida tuviera “control +Z”, me sentía del traste, o sea: del carajo, pero a veces esas cosas que parece que te complican la existencia, como subirte al pinche metro en la mañana, son las que te alegran el día, pues ahí vi algo que primero me hizo reír como idiota y después me dejó pensando. Sucedió que un niño iba hacia la escuela con su mamá; sí, el exceso de gel en la cabeza del menor me hizo asumir que se dirigían al colegio (¿quién inventó que los kilos de gel se ven bien? Luego crecen y siguen creyendo que eso hace que se vean galanes), cuando de repente el morrito sacó una pregunta de esas dignas de un chiste de Pepito: Mamá, ¿qué es una eeeeeteeeetzeee?

¿Una queeeé? La mamá no entendió, primero como que intentó no pelarlo pero ya que el chavito insistía tanto le respondió: A ver no entiendo, ¿cómo que qué es una eeeeeteeeetzeee? El niño tendría unos seis años, justo la edad en que quieren leer todo, pero ¡todo!, desde las cajas de los cereales hasta los anuncios del metro, y pues eso fue lo que pasó, él intentaba entender qué decía uno de esos carteles que ponen en los vagones que decía algo así como “Cuídate de una ETS”; era uno de esos anuncios de la Secretaría de Salud que promueven el uso del condón y esas cosas…

“Sí mami, una eeeeeteeeeetze”, dijo mientras señaló el póster ese que estaba leyendo. Cuando la mamá vio de que se trataba puso una cara de “¡puuuta!, ¿y ahora qué le digo?” y se quedó pensando cómo explicarle hasta que ahí “dos-tres” encontró el modo: “Pues hijo, son las enfermedades que se contagian las personas cuando se dan abrazos, besos, ya sabes… tienen novios o novias… hay que cuidarse”.

Okey, el chavito entendió muy bien con esa explicación, me quedó claro, pues su siguiente pregunta fue: “Ahhh, ya entendí, ¡como los piojos!, que dices que se pegan por abrazar a las niñas de mi salón”. La mama puso otra cara de wtf combinada con risa, mucha risa, pero se notaba que no quería reirse de verdad porque significaba arriesgarse a hacer sentir mal a su pequeño crío, quien la verdad en ese momento, con todo y el gel, era una verdadera ternura.

“Sí, hijo. Como los piojos”. Esa fue toda la respuesta. ¡Qué risa!, la verdad; pero en efecto, los piojos significan una amenaza de enfermedad de transmisión sexual en el kínder, la primaria y pues… hasta en el CONALEP; me cae que en vez de condones, en las escuelitas deberían regalar gorras de baño, o no sé, algún método de barrera para evitar el contacto de piojos cabeza con cabeza.

Pero bueno, este suceso me dejó pensando en si realmente los carteles y la información de las campañas sobre “eteeeetzeees” son aptos para los escuinclitos que pasan por ahí: ¿tienen ellos que estar leyendo eso cuando van en primero de primaria? Hay quienes dicen que sí, otros muy persignados que no, pero pues si en los programas del Canal 5 salen anuncios de condones, ¿qué podemos esperar del metro?

 

 

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