
Perdóname, San Antonio
por tenerte tantos años
en la cabecera y de cabeza.
Y después, abandonarte
porque no te necesito.
Perdóname, San Antonio.
De ti ya nada quiero:
ni novio, ni marido
pues a volar me voy.
Adiós, mi Santo, adiós.
Perdóname, San Antonio.
De tus causas perdidas,
hoy me despido.
De tus favores
yo me retiro;
otros santos me llaman:
otros caminos, otros amores,
otros olvidos.
