La vida… vista desde el pasillo de los cereales

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En la vida, pocas cosas me estresan tanto como ir al súpermercado y recorrer el pasillo de los cereales de principio a fin… ¡Hay tantos! De-ma-sia-dos, diría yo. Empecemos por los clásicos, donde encontramos las Zucaritas y los Choco Krispis; después pasamos por los aburridos: los Corn Flakes a secas y el All Bran cuya función todos conocemos; después vienen los de adelgazar con todos sus derivados: sin grasa, cero azúcar, endulzados con “Splenda”; a un lado aparecen los de engordar, esos que traen triple chocolate, más arándanos y chispas de no sé qué; y finalmente, contemplamos a los innovadores, los orgánicos, sin gluten y con triple proteína… Pero con el problema de que tan sólo una cajita cuesta más cara que una comida decente.

Si terminamos de recorrer el pasillo en menos de un minuto con una caja en el carrito puede ser indicador de dos cosas: que somos genios, con potencial sobrehumano para elegir la mejor opción en el menor tiempo posible, o que simplemente no nos importó y salimos corriendo con lo primero que vimos.

A mí, tan sólo acercarme a ese pasillo con miles de colores y tipografías me produce una ansiedad loca, por lo que decidí ya no pasar más por ahí y resignarme a comer avena a granel. Sin embargo, a veces dejo a un lado este lineamiento y me atrevo a transitarlo, pero lo paso casi a ciegas, sólo para tomar una caja del cereal de cuadritos de Quaker en su versión simple.

En fin, se puede conocer mucho de la personalidad de alguien sólo observando como se comporta en este lugar… Así es como descubrí que me cuesta mucho trabajo tomar decisiones, prefiero tener las cosas prehechas, controladas, comer avena para siempre y en quincena cereal de cuadros. No hay mucho que pensarle. Opto por votar de antemano antes que enfrentarme a la indecisión: avena y Squares, ese es el plan.

Me gusta lo simple pero que a su vez puede volverse complejo, como la avena cuando la horneas y le agregas nueces y arándanos. La vida ahora es así, un pasillo de cereales; muchas opciones, algunas se esconden en cajas de muchos colores pero no saben a nada (¿han probado los FrutLoops?), otras vienen en porciones pequeñas, pero valen la pena, como los Squares. Y otras más, sólo están para distraernos por un momento mientras nos decidimos por qué caja de cereal, o de oportunidades echaremos en el carrito del súpermercado.

Andrea

 

 

2 Respuestas a “La vida… vista desde el pasillo de los cereales

  1. Recordé “la vida es como una caja de bombones, nunca sabes cual te tocará”.
    Muy buena comparación, la vida es el pasillo de los cereales.

    Me gusta

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