«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.»
Mateo 16-24
Que se termine el tiempo mas no la fe.
Que se caiga la vida mas no la cruz.
Porque a mi cruz le diste un par de alas,
y si se derrumba, su madera vuela;
me sostiene, detrás de tus pies me lleva.
Te pedí ser un ángel, me lo negaste.
Te pedí una cruz, entonces me la diste;
Empecé a volar, de Ti me sentí más cerca.
Aunque es grande, esta cruz con alas no pesa,
y con ella vuelo aunque un ángel no sea.
La subo en mi espalda y llego a donde quiera.
Es una cruz con alas de mariposa,
gracias a ella conocí toda la Tierra
y sé que iré más lejos si Tú me dejas,
esta cruz me cuida, me calma y me lleva.
Pensaba que cargar la cruz dolería,
no sabía que esta cruz alas tendría.
No creí que con ella volar podría,
y en vez de sostenerla me sostendría;
en lugar de abrazarla, me abrazaría.
