Instrucciones para estar triste

El otro día necesitaba estar triste; así como cuando necesitas una pluma  (que pinte) para escribir un pendiente o ir al súper a comprar toallas sanitarias, yo necesitaba estar triste. Pero “qué necesidad tan estúpida” dirán algunos, pero decir que es estúpido estar triste es como pensar que el mundo es idiota por aceptar al invierno como estación del año. A veces uno tiene que estar triste y punto; porque se te quemaron los hot cakes, porque tu novio te cortó por teléfono mientras preparabas los hot cakes o porque hubo un tiroteo en tu ciudad natal.  Por lo que sea, se vale estar triste y si uno es exigente con uno mismo y con la vida, debe comprometerse con la causa para obtener mejores resultados. Las instrucciones son sencillas:

1.- Toma en serio lo de estar triste: Estar triste no es una materia de relleno, no es “Deportes” ni “Orientación vocacional”, hay que echarle ganas y hay que hacerlo bien. Si te toca estar triste dices lo haces bien, mejor ni lo hagas. Sólo hay algo peor que una persona triste: una persona triste que intenta no estarlo.

2.- Ponte plazos y no hagas otra cosa más que (repito), estar triste: Sí, comparando a la tristeza con el invierno, éste último dura sólo unos meses, a menos que vivas en la Antártida, por lo que no puede activarse para siempre. Simplemente redactas un memorándum con copia a tu cerebro y le avisas que vas a estar triste durante tres días… y lo cumples. En ese lapso sólo te dedicas a estar triste, haces un playlist de música triste y te enfocas en imitar a tus ídolos, quienes en ese momento serán el burro de “Winnie Pooh” y el personaje de Tristeza de la película de “Intensamente”.

El plazo es variable, no tienen que ser tres días, pueden ser sólo cinco minutos o todo el año… ya depende de cada quien. Terminado ese tiempo le mandas otro memorándum al tipo o tipa que ves en el espejo cada vez que vas al baño y le avisas que la promoción terminó.

3.- Respeta el horario de estar triste: Aunque aún no haya concluido el tiempo en el que tienes derecho a vivir el peor estío emocional, ¡no renuncies! No, no, no, sigue triste incluso contra tu voluntad… Verás como poco a poco te fastidia estar triste, pronto te dará asco, hueva, te sentirás como si llevaras ocho días seguidos comiendo sopa de pollo tres veces al día; guácala.

4.- Busca sad-buddies… tu amigo que siempre está deprimido o que es incapaz de tener una relación sana con sus plantas es una gran opción, sólo recuerda que el bote de helado y la botella de tequila no son elegibles; se trata de ponerse triste, no gordo ni borracho.

5.- Elige un sad-coach: No tengo certificación en nada, pero me puedes hablar a mí. Tu vida no va a cambiar ni vas a hackear tu cerebro para llegar al siguiente nivel, pero la pasaremos muy bien.

Con estas instrucciones, estar triste será más fácil que bajar de peso en dos semanas. Ya que quieras dejar de vivir en este lúgubre estado, se recomienda no intentar suspenderlo de golpe porque puedes arruinar los avances y aspectos positivos que la tristeza haya aportado a tu vida. En vez de querer oprimir el botón de “pausa” a tus ojeras de entierro, simplemente comienza a hacer cosas que te hagan feliz (sin intentar quedarte así para siempre), verás como un día te darás cuenta que el invierno terminó y que estás listo para una nueva foto de perfil de Facebook, o hasta para reportar tu ID como robado e ir a sacar otro con una cara nueva.

Andrea

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