Reflexiones sobre la intuición (Parte I)

“De lo que te digan no creas nada, de lo que veas creé la mitad… pero de lo que sientas créelo todo”. Algo así me dijo mi padre hace mucho tiempo, creo que es una frase reciclada de mi abuela Lola (a quien Dios tenga en su Gloria). Como es costumbre no le hice caso.

Dicen que las mujeres tenemos un sexto sentido, y es verdad, porque ese “sentido” es más bien una habilidad que puede tener y desarrollar cualquier persona que esté en contacto con su sentir. Él no es mujer y es la persona más intuitiva que conozco, puedes mostrarle unos trazos y él te dice cómo quedará la pintura terminada; puedes medio contarle una historia y él ya sabe por adelantado cómo va a terminar, es como un “spoiler” de la vida… y le pagan por eso; lo triste es que mientras se dedica a aconsejar empresarios, políticos y demás yo pocas veces he dado el valor que merecen sus opiniones.

Y el problema de ser una persona intuitiva y con las antenas bien puestas es ese: es fácil hallar conexiones que otros no ven y no ser fácilmente tomado en cuenta; el mundo superficial y cientificista está peleado con el conocimiento que viene desde adentro del ser y que no llega por medio de los libros y la experiencia; el empirismo inglés no tiene por qué tener siempre la razón.

Pero mientras la comunidad puede decir “¿de dónde sacas eso?” o “no tienes bases para decir tal o cual”, ya Platón habló de ese saber que viene de uno mismo y Kant defendió el conocimiento “a priori”.

Y, no se trata de dar juicios a la ligera, de hablar a lo loco u opinar sin conocer, sino de escuchar una voz interior que arma rompecabezas con piezas que no pueden ponerse juntas dentro del plano de lo superficial pero que en otro terreno sus conexiones son obvias.

Pero, ¿en este mundo con tanto ruido cómo puede lograrse esto? ¿Cómo callar a la mente para poder pensar con el estómago y con los pulmones… que sí; también piensan, y cuando es su turno lo hacen sin prejuicios, sin maquillaje? Con la mente se logra el saber sobre lo material, pero para hallar el conocimiento que viene del espíritu se necesita más que esto.

Además del peso que la ciencia y el conocimiento estructurado han colocado sobre la intuición, pienso que la misma gente se limita por el peso e importancia que algunas cosas que se intuyen pueden tener; el ser que usa la intuición puede saber o descubrir cosas que no deben saberse o que aún deben seguir siendo misteriosas; el desarrollo de la intuición en este escenario necesita venir acompañado de un conocimiento avanzado sobre cómo guardar silencio y conservar secretos, siempre sabiendo que los hallazgos serán descubiertos en otro momento, cuando hayan madurado para poder ser digeridos.

CONTINUARÁ

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