La calle de la Amargura

Vivo a tres cuadras de la calle de la Amargura y no es una metáfora; no me ha ido mal, de ninguna manera, la calle así se llama y punto: A-MAR-GU-RA, con todas sus letras. Es un lugar solitario, no tiene muchas casas ni transeuntes, de hecho casi no tiene nada, más que un camino empedrado que no lleva a ningún lado, como el significado de su nombre.

De niña, esa calle me impactaba: ¿cómo una calle puede llamarse así? ¿a quién se le ocurre? Me daba curiosidad cómo era la vida de quienes vivían allí pero nunca conocí a nadie, por eso a veces me escapaba a explorar y justo elegí ese pasaje para aprender a echar a andar el automóvil. Si acaso hice amistad sólo con algunos gatos y lagartijas que no tenían problema en residir allí… seguramente no tenían idea de qué era la amargura.

Ya más grande, cuando me ponía triste iba a merodear por esa calle, era un lugar donde  la melancolía estaba permitida, ahí se valía llorar, el nombre lo decía todo. Quizás no existía el Boulevard de los Sueños Rotos de Joaquín Sabina, pero sí la calle de la Amargura… bastaba cruzar la avenida y caminar unas cuadras a la derecha y ya estaba allí.

El otro día salí a caminar y volví a meterme en ese lugar, el tiempo parece congelado: mismas casas, mismas piedras, misma maleza. Sigo sin saber de quién son los automóviles ahí estacionados, sigo en entender por qué se llama así, ¿habrá que hacer una petición en Change.org para que le cambien el nombre? No lo sé.

Aún así, mi calle de la Amargura tiene muchos otros nombres para mí: Silencio, Esperanza, Soledad, Paz… el correo se perdería con tantas formas de llamarla. Los nombres tienen un sentido, así se llaman las sensaciones después de lo amargo. Después del negro aparecen los colores. Después de que la vida te sabe a jabón un rato vienen los postres, o la neutralidad.

La calle de la Amargura debiera ser un monumento, un homenaje para los sinsabores de la vida de los que luego tanto ha de aprenderse; un lugar de recato, olvido y peregrinaje. Pero por ahora es sólo una referencia viva, una ventana entre la realidad y la metáfora, de esas cosas que parecen haber salido de un refrán y quedarse para siempre, pero que algún día, quizás, desaparecerán.

Una respuesta a “La calle de la Amargura

  1. ve lo que es ser poeta. a mi no me habia inspirado nada hasta hoy, limitada a los paseos con Maya

    Enviado desde mi Samsung Mobile de Telcel

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.