El día que me detuvieron en el control de seguridad…

tschek

Me gusta conocer amigos en los aviones, y me gusta más aún cuando esas personas que estuvieron a mi lado en el aire por dos, tres o 10 horas siguen junto a mí en la tierra y no desaparecen en la fila para recoger el equipaje. Así conocí a América.

América hizo que un vuelo de México a Seattle durara dos horas en vez de cinco (en mi imaginación). Hablamos de la vida, de Dios y de temas intrascendentes, juntas lloramos viendo la película triste de “Christopher Robin” y compartimos nuestros saberes sobre la Biblia. Cuando aterrizamos no me dejó ir, ella supo que yo necesitaba una madre para el viaje y me invitó a cenar junto con su marido.

Fuimos los tres entonces a un restaurante de comida Thai que servía unos platillos muy abundantes; no había allí porciones normales, eran montañas de arroz con ingredientes suculentos con los que yo hubiera podido comer tres días… Si nunca me termino las cosas en ese restaurante menos y pedí como el 70% para llevar.

Cuando terminamos de cenar me llevaron hasta la puerta de mi hotel, tenía vuelo a Vancouver a las 8 de la mañana del día siguiente. Mi idea original era quedarme a dormir y a procrastinar en el aeropuerto (como en los viejos tiempos), pero por razones de “edad” decidí no hacerlo. “Ya no estoy para esas cosas”, me dije a mí misma y preferí pagar una noche en un motel cercano.  Apenas llegué y caí dormida. Estaba tan cansada que le pedí al recepcionista del hotelucho que me marcara por favor a las seis de la mañana.

Y así sucedió; llegué puntual a mi vuelo de las 8 de la mañana, todo iba bien hasta el control de seguridad: pasé mi maleta por los rayos “X” y uno de los fulanos me pidió que abriera mi equipaje:

We need to check your baggage! Open it please.

Yes sir! –. Abrí mi maleta de rueditas. Vi que en su pantallita donde se nota qué hay dentro de los equipajes tenían un cuadrante de mi maleta marcado con rojo por contener algo sospechoso: ¿droga? ¿armas? ¿explosivos? I don’t know.

El culpable era mi “tupper-contenedor-de-unicel” con la comida thai de la noche anterior, el cual se había aplastado y derramado, ahora toda mi ropa (calzones incluidos) olían a pollo con arroz sazonado en leche de coco. El oficial inspeccionó la maleta y sólo se rió conmigo… y de mí.

Oh! Sorry! I need to clean my goods… –. Eso fue todo lo que dije… qué oso, mi problema con el orden me había llevado a estar en una mesa con un oficial de seguridad revisando mis cosas por una babosada.

It’s ok! –. Ahí acabó la conversacion, el oficial volvió a su puesto y yo me quedé en la mesa limpiando los cachivaches con toallitas de bebé y buscando la manera de rehabilitar el  “tupper-contenedor-de-unicel”. Ya era hora de desayunar pero había cenado tanto que aún no tenía hambre, y no quería tirar ese monumental arroz que mi amiga América me había invitado con tanto cariño. En unos minutos todo estuvo listo de nuevo. Ropa en orden y comida en su lugar. Caminé a la sala de abordaje y me subí al avión.

Llegando a Canadá tuve que pasar otra inspección por culpa del arroz:

-Do you have perishable food? –. Me preguntó una oficial de migración. Si hubiera respondido que “no” quizás no habría pasado nada pero pienso que nunca debo mentir y menos a un oficial de migración. Entonces no me quedó más remedio que decir un simple “Yes”.

Me preguntaron qué traía:

-Oh… I just bring my lunch; a food that I packed for “to go” in a restaurant…

Me pidieron que la mostrara. De nuevo abrí la maleta y desordené todo lo que ya había ordenado para que vieran que mi “tupper-contenedor-de-unicel” no traía nada de dudosa procedencia (¿cuántas vergüenzas adicionales me haría pasar mi delicioso arroz pathai?).

Lo vieron raro, le echaron unos ojos de pistola… me pregunto si esa gente tiene el poder de analizar las cosas sólo con su mirada fulminante. Aún no lo sé… En fin, no pasó nada, la oficial en turno no tenía ganas de platicar ni de preguntarme ningún dato extra; quizás me veía demasiado boba como para ocultar un problema mayor dentro de un traste con arroz.

It’s ok! Welcome to Canada–. Y ahí estaba de nuevo en una mesa ordenando mi maleta aromatizada por la grasa y el sabor tropical de la comida thai del día anterior.

Una respuesta a “El día que me detuvieron en el control de seguridad…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.